El ser no se basa en ideologias surge espontáneamente. En el hoy se ha cambiado la espontaneidad por frases hechas y discursos memorizados.
Si se es escritor y no se es transgresor, ¿qué se es? ¿Qué se puede ser? ¿A qué se aspira? A ser un esclavo de la cursilería, el estilo esnob que defendió con uñas y sangre un maestro frustrado o de ese abstracto al que llaman inspiración y no es otra cosa el rapto creativo que se da cuando uno deja de ser uno, para ser parte de lo que se escribe, más allá de egos, ideas, filias, fobias y por supuesto, estilos.
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